“Sé que Dios existe”

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“Sé que Dios existe”. “He sentido la ayuda de Dios en todo momento”. Así de claro y contundente se expresa Francisco, que junto a su familia, vivió durante  15 años debajo de un puente, a la intemperie, en las condiciones de vida que supone vivir al aire libre  y en condiciones infrahumanas e indignas, tapados con plásticos, con los colchones en los suelos.  Soportando los dimes y diretes de quiénes les veían pasar.

Niños pequeños que en pleno siglo XXI –hoy tienen unos 20 años- saben lo que es vivir debajo de un puente. “Sé que Dios existe porque en todos estos años nunca nos mordió una rata”. Es uno de las muestras que la misericordia de Dios con él y con su familia, que a pesar de cómo ha vivido, siente que ha encontrado siempre el abrazo de Dios con ellos.

Dios  quiso que trabajadores de Cáritas Diocesana de Toledo supieran de su caso gracias a una voluntaria de Cáritas y se acercaran hasta ellos para que vivieran de una forma más digna. Una forma de vida como la de todos nosotros, con una vivienda digna, descubriendo lo que es el agua corriente o la luz eléctrica o un baño donde poder lavarse. Sara, esposa de Francisco, manifiesta que “desde que tiene un hogar normal su salud ha mejorado, pues antes apenas podía respirar, ya que padece asma, y ahora sabe lo que es no tener siempre frío en invierno ni dormir pensando en qué nos pasará”. Cuentan, recordando con tristeza, cómo se calentaban con una hoguera de humo y cómo por la noche hacían guardia para que los vándalos nos les destruyeran lo poco que tenían.

Aunque su vida en esos 15 años fue de muchas dificultades también están agradecidos porque en este tiempo descubrieron la misericordia de Dios en los demás, al haber vecinos que les ayudaban dándoles alimentos, ropa, comida o incluso acompañándoles en su “hogar”.

Gracias al Programa de Vivienda “Sagrada Familia” de Cáritas Diocesana de Toledo hoy Francisco y Sara, junto a sus hijos, tienen su casa; con muchas necesidades y muchos retos por delante, como pagar los recibos de luz o cómo llegar a fin de mes. Esta familia tiene ganas, entusiasmo y mucha esperanza por salir adelante, aprendiendo todo aquello que sea necesario para encontrar trabajo y tener una vida digna.

Están muy agradecidos a Cáritas Diocesana de Toledo por el apoyo y la ayuda que les ofrece, no sólo material sino también de acompañamiento, pues en todo lo que no saben siempre hay alguien que les da la respuesta.

A pesar de haber vivido en condiciones infrahumanas esta familia siente la misericordia de Dios en su vida, que ahora les ha dado la oportunidad de tener lo que siempre anhelaban: un verdadero hogar, y les está mostrando el Amor de Dios en ellos y en los demás.

Escrito por el Departamento de Comunicación de Cáritas Diocesana de Toledo

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“He descubierto a Dios y el cariño verdadero”

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Han tenido que pasar 30 años para que María supiese lo que es el cariño y el amor verdadero. Han tenido que pasar tres décadas para que descubriera una mirada sincera, una sonrisa auténtica y una mano que le ayudara.

“Hasta hace menos de un año nadie me había dado cariño”, así de contundente, con lágrimas en los ojos, nos lo cuenta María, que hace trece años vino a España desde Santo Domingo (República Dominicana) en busca de un futuro mejor y con el objetivo de trabajar para ganar dinero y poder mantener a su hija. “Todos venimos con ilusión, pero en mi caso enseguida me di cuenta de que no era así”.

Desde que llegó a España todo fueron problemas, uno detrás de otro; dando vueltas por ciudades, lugares y con personas que le alejaban en todo momento de lo que era la felicidad. Los falsos amigos enseguida aparecieron. La necesidad de ganar dinero, la soledad y el no sentirse querida la llevaron a un club de alterne, donde ejerció la prostitución durante ocho meses. “No he matado nunca a nadie, pero me siento como si lo hubiera hecho”, reconoce María, que se ha sentido en todo este tiempo viviendo indignamente y anulada como persona. “Ocho meses que han sido horrorosos, infeliz del todo”, recuerda esta joven mujer que con su sonrisa y sus ojos, ahora, ilumina la habitación.

Un buen día conoce a una chica y le habla de Cáritas Diocesana de Toledo y cómo la estaban ayudando, cómo la escuchaban y como la decían “no te preocupes, estamos a tu lado”. “Llegué a Toledo un 1 de julio con 1,50 euros. Nada más”, y así comenzó su historia en Toledo. Así supo lo que era el cariño y el amor verdadero. “Hasta que no he formado parte de Cáritas no he sabido lo que era que te tocaran en el hombro y te dijeran “aquí estoy. No temas”, narra María, que es madre de dos hijas.

La vida de María cambió el 1 de julio de 2016, y a partir de entonces “en apenas dos semanas podía vivir dignamente, con personas que me escuchan, que me acompañan y que siempre ponen una sonrisa en mi vida”. “Era como estar en otro mundo, un mundo feliz”, reconoce María, que había ido de sufrimiento en sufrimiento “porque nunca tuve a nadie, ni siquiera mi madre que nunca me quiso, que me mirara bien y que me ofreciera cariño y ternura”.

Antes siempre la cerraban las puertas, nunca reunía las condiciones para ayudarla. La burocracia era un obstáculo siempre. Su vida era un NO, “no encontraba salida por ningún lado. Allí donde iba, ponían problemas”, y “aquí en Cáritas es todo lo contrario, siempre hay un Sí o un no te preocupes”. Para María el dinero es importante porque necesita mantenerse y poder estar con sus hijas, “sentirme madre, querer y ser querida (hasta ahora no ha podido serlo)”, pero lo más importante “es el cariño verdadero, el amor que he encontrado en la Iglesia”.

Gracias a Cáritas se ha acercado a Dios y se siente segura. “Antes iba por la calle insegura, mirando para todos los lados. Hoy aunque salga tarde de trabajar, sé que voy con Dios y Él me protege. Nunca ando sola”

“He descubierto el amor de Dios en mí y cómo si me fio de Él todo sale”, “porque aunque yo hablaba con Dios, siempre lo hacía desde la desesperación, nunca confiaba en su ayuda. No le sentía conmigo”. “Hoy –explica María- sé que siempre está conmigo y que nunca me abandona”. “Sé que está en las personas que me rodean y en todo aquello que hoy puedo disfrutar. Hoy puedo estar muy agradecida por todo lo que tengo”.

Escrito por el Departamento de Comunicación de Cáritas Diocesana de Toledo