Mater es esperanza

 

bebé materClara tiene 22 años y dos hijos;  una niña de cuatro años y un niño de cuatro meses, que gracias al apoyo de Proyecto Mater hoy está con nosotros. La historia de Clara es la historia de una mujer que ha demostrado que es muy fuerte y que con su testimonio pone de manifiesto que cuando tus fuerzas parecen agotarse, empiezan las fuerzas de Dios, que nos acompaña siempre.

Crió a su primera hija con gran dificultad, teniendo lo justo para vivir y poder salir adelante. Enseguida supo que ser madre suponía una gran responsabilidad, por lo que cuando se quedó embarazada de nuevo, “se le vino el mundo abajo”. Tenía pensamientos entrecruzados. Recuerda que “uno de ellos fue el amor al saber que una personita (al igual que mi hija), crecía dentro de mí”, pero no estaba contenta, porque sus pensamientos también pasaban con mayor intensidad porque no podría criarle. No había otra opción que abortar. Al quedarse embarazada dejó de trabajar, y “no había posibilidades de seguir adelante. Todo son gastos y gastos”.

Para la madre de Clara abortar no era la única opción. Un mundo lleno de posibilidades existe y hay que encontrarle. Fue su madre quien la habló de Cáritas y de Proyecto Mater, siendo la primera vez que supo de este maravilloso programa de apoyo a la vida, que aunque  Proyecto Mater estaba empezando a nacer enseguida vio la luz siendo aire fresco y un respiro para muchas madres como Clara, el miedo y la vergüenza dejaron paso a la esperanza y a la alegría.

“Mi madre y todos los que forman Proyecto Mater me demostraron que hay más de una opción para no abortar”, y hoy con su niño en sus brazos se siente  muy mal por haber pensado en abortar”. “Ser madre es lo más maravilloso”, señala Clara.

En Proyecto Mater no te juzgan y están siempre dispuestos a ayudarte; personas que no conoces te tienden la mano, te ofrecen una sonrisa, un consejo o un abrazo, una oración o aquello que necesitas en ese momento de tu vida. “Enseguida supe que no estaba sola, que todo sería posible y que tenía que salir adelante. Cambié el miedo por el amor”.

Clara, con los ojos llorosos y una gran sonrisa, dice que sus hijos son lo mejor que le han pasado. “Los niños crecen y llenan de alegría mi vida”, y gracias a Proyecto Mater y a Cáritas puedo tener un apoyo para criar a mis hijos, porque “Mater es esperanza”.

Escrito por el Departamento de Comunicación de Cáritas Diocesana de Toledo

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Testimonio de misericordia de la Madre Agnès: “Lo mejor para cortar la violencia es perdonar”

madreagnes

Conversar con la Madre Agnès-Mariam de la Croix es darse cuenta de lo grande que es la misericordia de Dios. Es darse cuenta cómo Dios actúa a través de los acontecimientos y a través de cada uno de nosotros. La Madre Agnès, que ha estado unos días en Toledo para participar en la X Jornada Diocesana de Voluntariado de Cáritas, es un ejemplo de esta misericordia. Cómo ella llega dónde nadie llega; cómo gracias a la fuerza del Espíritu Santo es capaz de superar cualquier miedo. La Madre Agnès, que ha sido secuestrada en varias ocasiones,  dice que los cristianos somos testigos del amor de Dios y que “cuando uno pone su fe en Cristo y trabaja por el bien común, puede haber milagros”.

Son muchos los testimonios que esta mujer, carmelita descalza, nominada al Premio Nobel de la Paz, y  luchadora incansable por la paz en Siria ofrece de misericordia.  Hablando con ella fue la Madre Agnès quién escogió el que ahora le contamos, porque para ella el testimonio de este padre “le hizo un bien espiritual inmenso”.

Cuenta la historia de un padre que vive en Homs. Cuando ella le conoció estaban trabajando en un proyecto de reconciliación. Estuvieron todo el día con él y con gente oponente hablando de cómo arreglar la situación de un suburbio de más de 200.000 personas controlado por la oposición. “Había muchos muertos en Homs porque disparaban sobre la gente y viceversa”, recuerda con tristeza.

En una conferencia en un hotel, este hombre levantó la mano y dijo: “quisiera intervenir, porque yo quiero contarle mi historia a ver si puedo ayudarles a encontrar una solución”. Manifestó: “ Yo  tenía un hijo único, no tenía hermanos; con 20 años  y mostró su foto. Este joven, como muchos jóvenes de su edad, iba a la Universidad de Homs, iba y volvía, pero un día no volvió. En este tiempo, en 2012 todo el mundo era secuestrado. La familia hizo las gestiones necesarias pero no encontró nada. Normalmente cuando secuestran es para que les den dinero, pero esta vez nada. Vivieron varios meses sin ninguna noticia del hijo, unos seis meses.

Finalmente un día alguien le llaman por teléfono, y le dicen: “¿Tú eres tal? Y contesta: “Sí, lo soy. ¿Quiéres ver a tu hijo? Sí,  díganme qué necesitan, llevamos meses esperando y devuélvanme a mi hijo. No, no hay ningún problema, mañana a las 10”. Este hombre y su mujer llamaron a toda la familia preparando una fiesta, para recibir a su hijo. A la mañana siguiente, todo el mundo miraba el reloj para cuando llegara la hora.

A las 10 escucharon un coche. Antes de abrir la puerta se oyó un golpe seco y el coche se había marchado. A la puerta había un saco de plástico, el joven, su hijo, estaba cortado en piezas.

La Madre Agnès relata que “que uno no tiene palabras para describir esa situación”. Este padre manifestó que pasó días de aislamiento, de lucha interior, que no sabía si coger una espada y hacer lo mismo, y finalmente dijo: “combatí días y noches hasta que un día tuve una luz en la que descubrí que la violencia se nutre de violencia y que lo mejor para cortar esta violencia que estaba abrazando a Siria, era  perdonar”.

Él perdonó, se volvió un activista de la reconciliación. Él no es cristiano. Él nos expresó: “miren, yo he perdonado. Perdonad los unos a los otros para el bien de nuestro país”.

Un ejemplo de cómo la paz se construye perdonando, la paz se construye amando, la paz se construye trabajando por la paz, con sencillez, valentía y humildad.

Escrito por el Departamento de Comunicación de Cáritas Diocesana de Toledo