¿Por qué soy voluntario en Cáritas?

Por Julio Galiano, director de Cáritas Parroquial de Santa Teresa en Toledo.

A lo largo de mi vida he procurado ser coherente con mis ideas; es decir, he tratado de armonizar mis actos con mis principios. Por tanto, si creo en Jesucristo, debo ser consecuente con mi fe y tratar de llevar a la práctica sus enseñanzas.

Jesús nos dice que los mandamientos se resumen en los dos más importantes: “Amarás a Dios sobe todas las cosas y al prójimo como a mismo”. Todos los creyentes debemos esforzarnos en cumplir estos mandamientos, y Cáritas es el lugar idóneo para ello, porque te ofrece la ocasión de practicarlos en el quehacer diario como voluntario.

San Juan, en su primera carta, escribe: Si alguno dice: “Yo amo a Dios” y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve. Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios ame también a su hermano. (4: 20 – 21)

Cáritas es la interpretación fidedigna de las palabras de san Juan, porque nos da la oportunidad de expresar el amor a Dios practicando el amor con los demás. Además, nos da la oportunidad de practicar las obras de misericordia, tanto las corporales: dar de comer, dar de beber, vestir al desnudo o visitar a los enfermos; como las espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo, consolar al triste, etc.

Estas son las razones por las que, desde hace diez años, soy voluntario de Cáritas, y ahí seguiré mientras el Señor me lo permita.

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