“He descubierto a Dios y el cariño verdadero”

maria testimonio

Han tenido que pasar 30 años para que María supiese lo que es el cariño y el amor verdadero. Han tenido que pasar tres décadas para que descubriera una mirada sincera, una sonrisa auténtica y una mano que le ayudara.

“Hasta hace menos de un año nadie me había dado cariño”, así de contundente, con lágrimas en los ojos, nos lo cuenta María, que hace trece años vino a España desde Santo Domingo (República Dominicana) en busca de un futuro mejor y con el objetivo de trabajar para ganar dinero y poder mantener a su hija. “Todos venimos con ilusión, pero en mi caso enseguida me di cuenta de que no era así”.

Desde que llegó a España todo fueron problemas, uno detrás de otro; dando vueltas por ciudades, lugares y con personas que le alejaban en todo momento de lo que era la felicidad. Los falsos amigos enseguida aparecieron. La necesidad de ganar dinero, la soledad y el no sentirse querida la llevaron a un club de alterne, donde ejerció la prostitución durante ocho meses. “No he matado nunca a nadie, pero me siento como si lo hubiera hecho”, reconoce María, que se ha sentido en todo este tiempo viviendo indignamente y anulada como persona. “Ocho meses que han sido horrorosos, infeliz del todo”, recuerda esta joven mujer que con su sonrisa y sus ojos, ahora, ilumina la habitación.

Un buen día conoce a una chica y le habla de Cáritas Diocesana de Toledo y cómo la estaban ayudando, cómo la escuchaban y como la decían “no te preocupes, estamos a tu lado”. “Llegué a Toledo un 1 de julio con 1,50 euros. Nada más”, y así comenzó su historia en Toledo. Así supo lo que era el cariño y el amor verdadero. “Hasta que no he formado parte de Cáritas no he sabido lo que era que te tocaran en el hombro y te dijeran “aquí estoy. No temas”, narra María, que es madre de dos hijas.

La vida de María cambió el 1 de julio de 2016, y a partir de entonces “en apenas dos semanas podía vivir dignamente, con personas que me escuchan, que me acompañan y que siempre ponen una sonrisa en mi vida”. “Era como estar en otro mundo, un mundo feliz”, reconoce María, que había ido de sufrimiento en sufrimiento “porque nunca tuve a nadie, ni siquiera mi madre que nunca me quiso, que me mirara bien y que me ofreciera cariño y ternura”.

Antes siempre la cerraban las puertas, nunca reunía las condiciones para ayudarla. La burocracia era un obstáculo siempre. Su vida era un NO, “no encontraba salida por ningún lado. Allí donde iba, ponían problemas”, y “aquí en Cáritas es todo lo contrario, siempre hay un Sí o un no te preocupes”. Para María el dinero es importante porque necesita mantenerse y poder estar con sus hijas, “sentirme madre, querer y ser querida (hasta ahora no ha podido serlo)”, pero lo más importante “es el cariño verdadero, el amor que he encontrado en la Iglesia”.

Gracias a Cáritas se ha acercado a Dios y se siente segura. “Antes iba por la calle insegura, mirando para todos los lados. Hoy aunque salga tarde de trabajar, sé que voy con Dios y Él me protege. Nunca ando sola”

“He descubierto el amor de Dios en mí y cómo si me fio de Él todo sale”, “porque aunque yo hablaba con Dios, siempre lo hacía desde la desesperación, nunca confiaba en su ayuda. No le sentía conmigo”. “Hoy –explica María- sé que siempre está conmigo y que nunca me abandona”. “Sé que está en las personas que me rodean y en todo aquello que hoy puedo disfrutar. Hoy puedo estar muy agradecida por todo lo que tengo”.

Escrito por el Departamento de Comunicación de Cáritas Diocesana de Toledo

Anuncios